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Reseña

El último origen de ¡SHAZAM!

«¡Shazam!».

Billy Batson.

Muchas son las preguntas que surgen cuando se estrena una película de un superhéroe que no es conocido por el gran público, pues, en estos días, resulta muy difícil ganarse la confianza del espectador con un personaje que no cuenta con un respaldo audiovisual.

Porque al final todas las ficciones previas relacionadas con DC Comics venían acompañadas de un precedente (salvo, quizá, Arrow): Batman, Superman, Wonder Woman, Flash e incluso Aquaman han contado con productos potentes o ya formaban parte del imaginario colectivo. Se podría pensar que para DC el estreno de ¡SHAZAM! se presentaba como su mayor reto hasta el momento. O no, porque, al igual que le pasó a Marvel con Deadpool, el personaje, no siendo de primera línea, se adaptaba enormemente al estándar moderno del superhéroe cinematográfico.

Además, si el material que se adapta es lo suficientemente sólido, como es el caso del cómic de ¡Shazam! en el que Warner Bros se ha basado, el resultado puede llegar a sorprender.

Un nuevo origen para el Capitán Marvel

Desde Jerry Ordway hasta el mismísimo Jeff Smith (Bone). Muchos han sido los encargados de reescribir los orígenes de ¡Shazam! en los últimos tiempos. Pero uno de los más firmes lo lograron Geoff Johns, máximo exponente del panorama moderno deceíta, y Gary Frank, todo un clásico del género.

Lo primero que hizo Johns fue establecer que ¡Shazam! y Billy Batson cambian de cuerpo pero siguen siendo Billy Batson. Cuando Jeff Smith escribió La Monstruosa Sociedad del Mal, desdobló a Batson y a Shazam y cada uno contaba con su propia personalidad. Un hecho que aplaudiría hasta el propio Alex Ross, que hacía alusión a este acierto en el prólogo del tomo recopilatorio.

Pero en el cómic de Geoff Johns, que sirvió como reinicio del personaje en la etapa de los Nuevos 52 (aquella en la que todos los héroes rejuvenecían y todo volvía a empezar), esto ha vuelto a cambiar. Batson es también el ¡Shazam! superhéroe, y esto provoca que la inmadurez y la irresponsabilidad del crío, con unas cualidades extraordinarias recién adquiridas, provoquen situaciones que oscilan entre lo hilarante y lo temerario. De hecho, en el tebeo, los poderes otorgados por el mago recaerían sobre Billy más por desesperación y urgencia que porque el chaval tuviera el “corazón puro” (como ocurre en la película de Warner). Algo que, viendo el comportamiento posterior de Billy, queda más justificado en las viñetas.

Pero más allá de lo que podía suponer Billy como superhéroe, Johns y Frank quisieron dar protagonismo a la nueva familia de acogida de Batson y al efecto que podrían tener sobre él. Lo que provocó uno de los mayores cambios dentro de la mitología del personaje (y de lo que no hablaremos por no spoilear demasiado).

No obstante, el apoyo de la cinta en el cómic cuenta con un obstáculo insalvable debido a los intereses del estudio. En la historia original, el Dr. Sivana es un villano accesorio, algo que Johns aprovecha para que éste pueda liberar a Black Adam, el auténtico malo malísimo y némesis de ¡Shazam! Y, aunque la trama se desarrolla de manera parecida, los límites del superhéroe se ponen mucho más a prueba en el tebeo. Adam es mucho más temible que Sivana y el auténtico terror que podría sentir un niño de 15 años ante tal reto se deja sentir mejor sobre el papel gracias a la expresión gráfica de Gary Frank.

En definitiva, lo que Johns y Frank consiguieron, arriesgando e introduciendo nuevos elementos que cambiaban el lore previo, es una sólida redefinición del personaje que ya es parte de su canon, siendo utilizado en la serie de ¡Shazam! de DC Comics de 2019.

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